viernes, 7 de enero de 2011

Hospitales en estado de alerta

Frente a las constantes noticias de negligencias médicas que evidencian inadecuada comunicación y un trato poco humanizado en la atención hospitalaria, la Federación Peruana de Administradores de Salud - FEPAS evaluó la situación de algunos hospitales públicos, encontrando algunas debilidades en el Hospital Nacional Arzobispo Loayza, el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, el Instituto Nacional Materno Perinatal, entre otros; listamos a continuación las principales conclusiones:


Área de emergencia del Instituto Nacional de Enfermedades:
  • Hacinamiento. Faltan áreas de atención al paciente; los ambientes de espera y pasadizos están siendo ocupados para la atención a pacientes.
  • Los equipos no cuentan con soportes (anclajes) adecuados.
  • No hay adecuada ventilación natural ni artificial.
  • La puerta principal se encuentra bloqueada por familiares y pacientes.
  • No se cuenta con un ambiente para los familiares que acompañan en el turno noche.
  • No se cuenta con ambiente para triaje, realizándose este en la puerta de ingreso.
  • Pasadizos ocupados con camillas con pacientes, equipos y mobiliario.
  • No existen equipos de iluminación de emergencia.
  • No se cuenta con señalización.
  • Instalaciones de gases medicinales compartidas.
Área de hospitalización del Hospital Nacional Arzobispo Loayza:
  • La privacidad de los pacientes no es considerada, dada la infraestructura antigua del hospital.
  • Las salas de hospitalización son frías por los techos altos, las ventanas grandes y abiertas permiten corrientes de aire, la ventilación es inadecuada para el confort del paciente.
  • Problemas de evacuación en caso de incendios.
  • Falla de algunos protocolos administrativos crean problemas internos; por ejemplo, equipos en mal estado en los pasillos. No se hace efectivo el requerimiento de mantenimiento y el equipo permanece obstaculizando la vía de circulación.
  • Estos y otros temas son algunos de los desafíos de la gestión hospitalaria y de los equipos de gestión, esos son temas prioritarios a resolver, a colocar como las metas en la gestión si se desea un Hospital con Humanización en la Atención, no solo es el paciente, son sus familiares, quienes acompañan el proceso salud – enfermedad.
Frente a ello, la FEPAS programa una Jornada de debate este miércoles 25 de agosto, en la cual se recomendará que soluciones deban seguir para mejor la calidad de atención y mejora de infraestructura hospitalaria.
El sufrimiento humano, la humanización de la atención y la seguridad en la atención de pacientes, todo ello en el marco del Aseguramiento Universal serán los temas que se desarrollarán. Se contará con la participación de expositores nacionales: el Dr. Juan Ormeño Ara, Vicepresidente de FEPAS; el Dr. Víctor Herrera, del Hospital Nacional Cayetano Heredia; Dr. Julio Chávez, del Instituto Nacional Materno Perinatal; entre otros conocedores de la realidad hospitalaria peruana.

Medicina tradicional en el Perù

El ayahuasca como medicina vegetativa

La medicina en el antiguo Perù

Conocer la medicina de la antigüedad, es decir, quiénes curaban y cuáles eran sus métodos, demandaba analizar cómo entendían el mundo los pueblos de aquella época. Las nociones de salud y enfermedad están determinadas por la cosmovisión del ser humano, por su percepción del universo de su forma de como vee la vida . Citando al médico e historiador Juan B. Lastres, la medicina "está encajada dentro del marco que le impone una determinada cultura, creando por sí misma sus métodos y sistemas". Así, los humanos de distintas culturas suelen reaccionar, instintivamente, casi de la misma manera ante iguales dolencias.


La medicina del antiguo Perú estaba íntimamente ligada a la magia y religión, una religión politeísta y animista. Esta concepción mágica es, según el doctor Óscar Valdivia Ponce, producto de la impotencia frente a una naturaleza imposible de dominar, de la cual el indígena dependía y a la cual se encontraba sometido. De ahí que su medicina fuera "más mágica que empirista, e imaginaran que las enfermedades surgen como resultado de esa pugna entre el hombre y su mundo circundante". Los antiguos peruanos tenían una especial relación con el medio que los rodeaba. Sus dioses eran las fuerzas de la naturaleza o los mismos accidentes geográficos. Los apus, dioses tutelares de las distintas comunidades de los Andes, eran divinidades que animaban a cerros, ríos, quebradas y lagos; también a los astros y fenómenos metereológicos; y a las plantas y a los animales.
De ellos dependía el estado de la comunidad: su salud o su enfermedad, su prosperidad o su decadencia. En el Perú precolombino, la enfermedad y la salud eran expresiones de espíritus y dioses.


Para tener una idea del estado de la medicina en el antiguo Perú es importante remitirse a diferentes fuentes como cronistas españoles informes de indígenas, testimonios precolombinos como ceramios mochica y chimú, o los mantos paracas; pero en lo que algo concuerdan casi todos los especialistas: la medicina precolombina no difería mucho de la que se practicaban en Europa por la misma época, en los siglos XV y XVI. Se suele creer que todo lo que llegó del viejo continente tenía un desarrollo mayor, pero no necesariamente fue así.